SER ESCRITOR O MORIR EN EL INTENTO

SER ESCRITOR O MORIR EN EL INTENTO

Edwin Zapata

El trabajo de escritor se inicia en la escuela de primaria, que es en donde nos empiezan a formar. Recuerdo que desde niño sentí curiosidad por la lectura. Los profesores te hablar a rasgos sobre autores y de literatura, te mencionan las obras más conocidas de autores internaciones como nacionales.

En la secundaria te empapas más, y es cuando empiezas a buscar obras de mayor alcance, o novelas de escritores conocidos, por allí aparecen García Márquez, Mario Vargas Llosa, y Bryce Echenique que son de este lado sudamericano, como los clásicos: Alejandro Dumas, Julio Verne, Emilio Salgari, Sir Arthur Conan Doyle. Y en la Universidad, los libros que llegan a tus manos, son los más actuales, novelas premiadas como las que logran ser Best Sellers.

Y es cuando sientas las bases para empezar ese romance con las letras que por cierto es un romance que nunca morirá. Podrás discutir, pelearte con la inspiración, pero esa pasión por escribir siempre estará allí a tu lado.

Cuando uno toma la decisión de empezar a escribir, te das cuenta de que no basta con conocer el lenguaje, de que tampoco basta con haber leído muchos libros, o tener una buena historia que contar, sino que implica ir más allá, la historia que quieres contar tiene que tener personajes bien definidos, cada uno con vida propia, uno será abogado, el otro albañil, ella una empresaria de éxito, y para ello tienes que saber cómo se comporta esa persona en su profesión, cómo es su casa, saber sus rasgos, gestos y perfil psicológico. Entonces eso significa que tienes que hacer un trabajo de investigación, ser muy detallista. García Márquez decía que siempre tenía manuales de todas las carreras profesionales para acudir a ellas cuando necesita alguna información para sus personajes.

Esta bien, ya te diste cuenta que tienes talento, te has leído cuanto libro ha llegado a tus manos, ahora el punto es plasmar todo en el papel, y eso toma tiempo, pero con la persistencia necesaria lo lograrás.

Tienes tu primer cuento, tu primera novela terminada, pero sabemos que esa novela, viene hacer una autobiografía, de todas las cosas que te pasaron, tus amores y desamores, la típica historia cursi inspirada en cuanta película y novela romántica que leíste o viste. Le muestras a tus amigos cercanos que miran las hojas anilladas incrédulos, pero luego de vanagloriarte y comparar esa novela con las de los grandes escritores sabes que la tuya le falta mucho, entonces decides escribir otra y otra, y cuando por fin escribes una historia donde no interviene tus experiencias personales, sino que tus personajes ya se desenvuelven solos en un mundo ajeno al tuyo, es cuando García Márquez nos dice: “Nace el escritor que llevas dentro”.

Pero es el punto de partida, esa historia por fin tiene vida propia, sus personajes son más maduros, ahora viene el siguiente paso, buscar una persona que domine el tema para que te corrija la novela. Un profesor de Literatura o un escritor reconocido de tu ciudad.

Te vas entusiasmado con esa persona y cuando te devuelve tu manuscrito, está lleno de correcciones, parece que el tipo se acabó el lápiz rojo de tanto marcar las páginas, incluso te entrega más diez hojas de comentarios o sugerencias.

Recuerdo que eso me pasó con el borrador de mi primera novela, por recomendación de una imprenta me contacté con Miguel Garnett, un Padre Católico que se iba por su cuarta novela publicada.

Me recibió muy amable en su casa quitando de mi cabeza esa idea que los curas andaban todo el día con sotana. Miguel, vestía unos jeans, una playera blanca con una chaqueta de cuero. Luego de la presentación y contarle la sinopsis de mi novela me dijo que no lo llamara que él lo haría. La llamada la recibí a la semana siguiente. Cuando volví a tocar su puerta tenía mi manuscrito listo, más las hojas de correcciones.

De vuelta en casa di un vistazo a todo, y de verdad eran muchas observaciones. Recuerdo que me pasé un par de semanas dando vueltas asunto, pero finalmente empecé a seguir sus consejos, total él era el más experimentado, y yo era un novato.

Pasado el mes regresé a verlo y hubo una frase que me dijo tras el saludo.

—Pensé que no volverías nunca. Chicos como tú tocan mi puerta siempre, pero cuando uno les corrige su historia, se molestan por los comentarios y correcciones, creen que lo que escriben no merece ser corregido.

—Pero yo quiero aprender —respondí.

—Bienvenido al club —me dijo invitándome a pasar a su sala.

Regresé a su casa por dos ocasiones más hasta que la novela quedó lista para buscar editorial.

Ese es otro batallar para los escritores jóvenes que recién se inician en el mundo de las letras. Como sabemos las grandes editoriales internacionales como Planeta, Alfaguara, reciben tanto manuscritos a diario que enviarles tu opera prima es probable que no lleguen ni a leerlo.

Eso también sucede con las editoriales grandes de tu país, ellos trabajan con escritores renombrados. Pero a la vez no es que las editoriales sean malas sino que ellas son empresas, y no pueden invertir su dinero en un nuevo novato. Nadie lo conoce y los lectores dudan en pagar 15 o 20 dólares (o la moneda de tu país) por un libro que no saben si estará bueno o no.

Entonces tienes que buscar alternativas, los caminos son varios: a través de agente, o auto publicación, es decir, financiando tú mismo el costo de la edición, que es una gran alternativa donde la mayoría de escritores pueden cumplir su sueño, pero el auto publicar tu novela también es un arma de doble filo, todo el proceso de redacción, correcciones ortográficas como gramaticales corre por tu cuenta, lo que implica un alto grado de responsabilidad para que la novela tenga una calidad A1.

Si descuidas este detalle sumamente importante puede ser tu debut y despedida en el mundo de las letras. Tus posibles lectores que en su mayoría serán familiares y amigos no volverán a comprar tu siguiente novela. Por eso es bueno tomarte el tiempo de contactar con escritores experimentados para que te ayuden en todo este proceso de aprendizaje para ti.

Pero en el mundo de las novelas y las ganas de volverte un escritor no solo vemos la auto publicación como una gran alternativa para hacer tu sueño realidad. Ahora existen editoriales que se encargan de todo ese paquete incluso de vender tu novela en Internet, ellas tienen las conexiones con las grandes tiendas virtuales como Amazon, Barnes&noble, la casa del libro, Google play, y buscan más caminos para ti como es el caso de la editorial: Palibrio.

Pero actualmente es Amazon, la mejor compañía que esta apoyando a muchos escritores independientes, y el subir tu novela a formato Ebook es completamente gratis, y el autor se lleva más del 50% de ganancias.

Existen muchos escritores independientes que se han vuelto muy populares entre los lectores, teniendo buenos ingresos ya que ellos tienen el completo control de sus novelas, y pueden fijar el precio a su conveniencia además de contar con la promoción y plataforma de Amazon.

Regresemos al punto de partida, ya sabemos que tienes talento de escritor, pero un escritor necesita lectores, y como lo conseguirás?

En estos tiempos modernos la tecnología es una gran herramienta, y la creación de un blog personal donde escribas anécdotas, cuentos o historias que las puedes compartir con tus amigos cercanos como de otras ciudades o países es una gran alternativa y las redes sociales son de gran ayuda.

El proceso es lento, pero si tienes tu blog actualizado, y la gente empieza a visitarlo seguido, empezarás a ganar su respeto, y las interacciones con tus lectores tiene que ser constante.

El resultado: cuando presentes tu nueva novela no solo irán tus familiares y amigos cercanos, sino también asistirán personas que sin querer les gustaron lo que escribes es tu blog. Y si tu novela también estará en Amazon, lectores que te siguen en otros países compraran tu libro sin dudarlo porque ya te conocen y leyeron tus escritos en tu blog.

Como ya sabrás el trabajo de escritor no es sencillo, pero cuando naces para escribir, es mejor seguir para adelante y luchar por lo que amas, como dice Alex Lora: “Lo que no hagas por ti mismo nunca nadie lo va a ser”.

 

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